El crecimiento urbano no debe olvidarse de los centros de diversión
A paso lento, pero seguro, las ciudades latinoamericanas están convirtiéndose en verdaderas urbes. Hace pocos años, sólo se pensaba en Sao Paulo, Buenos Aires o Caracas al hablar de grandes centros urbanos, pero esta realidad está cambiando al empezar a destacarse por su crecimiento y ornato lugares tan lejanos de nuestra mente como la propia ciudad de Guatemala.
Pero este crecimiento nos debe hacer pensar también en las nuevas necesidades que experimentan los habitantes y que no se limitan a los servicios básicos tradicionales: también existen nuevas necesidades en materia de diversión, de ocio.
Una adecuada planificación urbana debe incluir, forzosamente, nuevos parques, centros comerciales, estadios y zonas de recreo variadas.
Debe pensarse en que no todas las ciudades resultan agradables después de un tiempo debido, precisamente, a que no cuentan con un atractivo natural. No todas están situadas en la costa, junto a un lago o frente a una maravilla de la naturaleza que las haga distintivas, como en el caso de Río de Janeiro.
El fenómeno turístico que se experimenta en ciudades como Orlando, en la Florida, no es una alternativa factible para los países en vías de desarrollo, por lo que se hace necesario pensar en alternativas de menor costo y que, al tiempo que permiten a sus habitantes el disfrute de sus ratos libres, pueden llegar a presentar una nueva ruta turística a ser explotada.
Por otra parte, la multifuncionalidad en el diseño debe ser siempre una prioridad. Cabe recordar el caso del Sambódromo en Brasil, en donde la parte interior de las graderías sirve también como techo para gran cantidad de aulas durante gran parte del año.
Una gran ciudad puede ser también un lugar grato para vivir, es solo cuestión de saber agregarle un poco de sana diversión.




