¿Hacia una economía sostenible?
Los aparentes esfuerzos que los países más desarrollados están haciendo a fin de revertir los efectos de su descontrolado desarrollo parecen no ser suficientes. Los procesos negativos siguen en boga y más bien parecieran ir en aumento.
El uso de combustibles fósiles, la destrucción de la flora, la fauna, el suelo agrícola y su consumo inmoderado, a lo que se suma la masiva emisión de gases invernadero y la utilización descontrolada de sustancias tóxicas no parece tener fin.
Entre las “razones” que esgrimen quienes defienden el progreso sin barreras, está una idealización del hombre como cima de la Creación y no se ve a ésta como un todo.
El planteamiento opuesto, la economía sostenible, debe orientarse hacia una concepción de la Humanidad como parte –no dueña- de la Naturaleza. En esta idea radica la base de este concepto, ya que se pretende ubicar al hombre como administrador y co-partícipe del destino del planeta.
Países como España han dado ya pasos concretos al emitir su proyecto de Ley de Economía Sostenible, que se basa en la sostenibilidad ambiental y la mejor del entorno económico y la competitividad. No conformes con eso, han incluido acápites relacionados con el resarcimiento de los daños causadospor los incendios forestales y otras catástrofes naturales.
Para ellos, este cambio implica un modelo de crecimiento mejor equilibrado que aproveche y haga un uso más racional de los recursos naturales.
Nos parece que esta es la tendencia correcta. No se puede cerrar los ojos a la realidad y pretender que vivimos en un planeta con recursos ilimitados e infinitos.
Es hora de un cambio para mejorar.




