Marketing inmobiliario: un edificio se viste de gala para salir a la venta
Altman Constructores llamó a comienzos del 2009 a un concurso por el que convocó a artistas plásticos locales y extranjeros, sin límite de edad, para que presentaran bocetos de obras que pudieran establecer un diálogo con el entorno, es decir, con la ciudad y sus habitantes.
Ese fue el inicio de un camino que tenía como destino fundamental la decoración de un edificio que se llevaba adelante a pesar de la crisis inesperada, con una inversión de u$s10 millones.
La obra ganadora fue emplazada en la torre Altman Amenábar , un proyecto desarrollado por la empresa que lidera Moisés Altman.
La estrategia, una más de las utilizadas en el marketing inmobiliario, superó ampliamente las expectativas, ya que más de 140 propuestas, algunas con firmas de renombre y otras con la de jóvenes en el inicio de sus carreras, formaron parte del concurso.
El interés de Altman por integrar piezas de arte en sus desarrolos no es nuevo, pero si va tomando más fuerza.
"Desde siempre tuve la inquietud de incluir obras de arte en mis edificios, pero sólo lo pude materializar cuando, por un lado, me contacté una pareja de escultores que hacían murales de apellido Burnichon Obarrio que me interesaron mucho y, por el otro, cuando desarrollé obras que por su ubicación y características pudieron soportar el costo de estas iniciativas", explicó.
La primera obra realizada fue en 1966, en Arroyo 820. Luego hubo proyectos en Canning 2416, en 1968, y en Libertador 5102, en 1974.
"Creo que es muy importante, cuando se puede, sumar al entorno una obra de valor artístico , en términos modernos es crear valor para el trabajo de uno. De todas maneras, es la primera vez que se hace una convocatoria de este tipo, y no será la última ya que resultó una experiencia altamente positiva y aglutinadora de talentos", señaló Altman.
Desafío
El concurso contó con un jurado formado por Clorindo Testa, Jorge Fontana, Felipe Pino, Liliana Piñeiro y Liliana Altman.
Entre los doce finalistas figuraron Eduardo Stupía, Julieta Barderi, Fabián Bercic, Alejandro Bonzo, Daniel Herce, Jorge Lezama, Pablo Lozano, Elena Nieves, Vanina Prats, Jorge Sarsale, Alejandro Trotón y, la escultora Elba Bairon, que resultó ganadora y recibió un premio.
De esta manera, su obra fue emplazada a gran escala en el hall de entrada de la torre de Belgrano. Por otro lado Testa, quien estuvo en el jurado, es también el arquitecto responsable del diseño de la cancha de squash y del sector de parrillas, y artista plástico, autor de un mural de 80 metros. de largo que se ubica en la zona de planta baja del edificio, en el jardín.
Altman Amenabar
La torre construida cuenta con 19 plantas, de 11.200 m2 totales. Tiene salida a dos calles, Amenábar y Moldes, y una estructura concebida sin vigas, con los baños sin coves para permitir innumerables variantes de departamentos de acuerdo a las necesidades del adquirente.
La variación se da tanto en metraje como en la cantidad de ambientes , según lo que deseé el comprador, con un costo de modificación entre el 3 y el 5 % del valor de la unidad. No existe otro emprendimiento en que esto sea posible.
En cuanto a la construcción, está realizada en hormigón y ladrillo, dos paredes exteriores dobles con aislación hidrófuga y térmica con darkseal y mexpol. Los vidrios son dobles y los contrapisos están aislados con tergopol y reforzados con malla sima.
Entre los amenities, tiene una pileta de 26 metros en planta baja y otra chica en piso 18 para nado contracorriente, sum, gimnasio y bussines center, sauna y baño turco. Existe la posibilidad de microcine y bodega.
En planta baja se encuentra la cancha de squash y tres parrillas, enmarcadas por el mural diseñado por Testa.
El valor del metro cuadrado tiene un promedio de 2400 dólares y la entrega es en 30 días.




